jueves, 31 de mayo de 2012

Día 45. La imagen de uno mismo y de la Tierra


Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado valorarme a mí mismo por la imagen física que creia dar en esta realidad.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado creer que esa imagen era de rechazo.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado proyectar rechazo de mi mismo y por lo tanto rechazar todo lo que el mundo me ofrecía, como devolución de lo que pensaba.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado pensar que el rechazo que sentía sobre mí mismo y el mundo fuera provocado por la caída del cabello debido a la quimioterapia cuando tenía 17 años.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado haber escondido mi imagen física de los ojos de los demás debido al rechazo sobre mí mismo por la caída del cabello.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado sentir vergüenza de mi propia imagen, sin darme cuenta que esa vergüenza era la manifestación de lo que había creado con mi vida.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado no darme cuenta que al rechazarme a mismo estaba rechazando el mundo que había creado con mi mente.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado no darme cuenta que estaba rechazando las causas por las cuales estaba viviendo la enfermedad del cáncer.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado no darme cuenta que la, agresividad, descontento, violencia, desconfianza, sentimientos y emociones frustrados, ayudaron a generar dentro de mí una personalidad castrada que solo pudo expresar su propia vida a través de la enfermedad, siendo esta la única manera de poder afrontar como uno mismo mi propio conflicto.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado ver a mi propio cuerpo como mi gran enemigo debido a lo que él representaba en mi mente, decepción y frustración.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado no darme cuenta que mi propio cuerpo me estaba apoyando como uno mismo y manifestándose  dentro de la realidad como la máxima expresión de lo que yo era como verdadero y autentico.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado rechazar y esconder  la autenticidad y la verdad que mi cuerpo estaba manifestando.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado no darme cuenta que la realidad física es la expresión de cómo vivimos cada uno y todos como igual.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado que los sistemas de la mente en la sociedad, y el inconsciente colectivo que operaban en aquella época, donde se relacionaba al cáncer con la muerte y algo que había  que ocultar, generasen dentro de mí  mayor conflicto ante la vida.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado querer ocultar el diagnostico y la enfermedad, cuando era algo evidente.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado querer ocultarme,  donde el mayor ocultamiento que había en mi inconsciente fue la impotencia,  al no poder desarrollarme como uno mismo.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado buscar una autoexpresión de mi vida a través de técnicas de yoga y meditación, cuando lo que hicieron fue alejarme más de la realidad, creando un mundo paralelo dentro de mi mente, generando una ruptura ente la realidad física y la experiencia de mi mente.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado utilizar mi cuerpo para que mi mente viviese experiencias “espirituales” que no sirvieron para afrontar el conflicto, sino para mantener al cuerpo subyugado a los sistemas de la mente.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado utilizar el mundo de la mente y su especialidad llamada espiritualidad, como el punto de partida para desarrollar mi vida.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado mantener mi mente en el juego de la espiritualidad incluso cuando el conflicto de mi cuerpo  físico se manifestó con más contundencia al tener que amputar mi pierna.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado esconderme aun más de mi mismo al convertirme en creyente de la religión cristiana, renunciando a la poca confianza  que tenía de mi mismo y poner  toda mi confianza en un dios de la mente.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado esconderme de mi mismo detrás de una imagen de creyente cristiano.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado no darme cuenta que esa creencia, ni otras técnicas espirituales,  no me ayudaron  a resolver el conflicto de mi imagen corporal con la falta de una pierna.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado no darme cuenta que muchos actos y decisiones  que fueron tomados lo largo de mi vida fue para esconder mi cuerpo amputado.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado no darme cuenta que con el rechazo, conflicto, ocultamiento de mi cuerpo físico me estaba ocultando a mi mismo de la vida.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado que la imagen que quería dar/esconder estuviera solo en mi imaginación, creando dentro de mi mismo un mundo disociado, fomentando dentro de mi mismo la esquizofrenia en la que vive nuestro mundo, la disociación que existe entre los sistemas de la mente y la fisicalidad. Negando la obviedad de lo físico: el hambre, la violencia, las violaciones y conservando las estructuras de la mente: la banca, el ejército, la mercadotecnia.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado vivir condicionado por  la imagen de mi cuerpo tratando de ocultar lo evidente, y por eso me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado fomentar dentro de mí el engaño de las modas,  el culto al cuerpo,  la cirugía estética, los maquillajes. Maquillando dentro de mi mismo la realidad con ideas de la mente.


Me comprometo a ser uno e igual con mi cuerpo físico, donde la realidad de cada una de sus expresiones será vivida como punto de partida de lo que yo soy y manifiesto.

Me comprometo a tomar como punto de partida de mi realidad en este mundo físico a mi cuerpo, del que nunca tuve que separarme siendo mi cuerpo lo que muestra con más contundencia quien  soy en la realidad.

Me comprometo a invertir la orientación de mi vida donde la mente fue quien me dirigía dentro de los sistemas de conciencia, creando múltiples formas de esclavitud, ahora apoyare de manera incondicional a mi cuerpo físico y mi mente actuara como una e igual a mismo apoyando la fisicalidad.

Me comprometo a crear dentro de mí y a potenciar fuera, que la vida en lo físico sea apoyada como la oportunidad de crear las condiciones para que la vida siga siendo posible en esta Tierra. Siendo nuestro planeta Tierra la manera objetiva de ver cómo hemos tratado la realidad física. Hasta ahora fuimos guiados por la avaricia, ambición y egoísmo de la mente. La Tierra como la madre de todos, como principio y final de nuestros días: “tierra somos y en tierra nos convertiremos”, merece ser honrada desde nuestros propios cuerpos físicos, la de todos por igual, donde la vida de un ser humano tenga el mismo valor en todos los rincones del planeta, y tenga las mismas oportunidades para ser desarrollada. No es eso lo que vemos en nuestro mundo. Hasta ahora intentamos contener en nuestra mente una imagen personal/social/mundial  con pensamientos, sentimientos y emociones que no favorece lo que es mejor para todos. Tenemos la oportunidad de no amputar nuestra tierra, de no castrar lo físico, pero eso depende de cada uno. De cada uno y de todos depende el que la Tierra no nos muestre con más contundencia lo que hacemos de manera individual con nuestro propio cuerpo.



miércoles, 30 de mayo de 2012

Día 44. Información/Conocimiento.


Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado buscar conocimiento/información al leer un texto, blog, noticia y no como la oportunidad de verme dentro de mi mismo como uno e igual.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado no ver las reacciones dentro de mi mismo al estar expuesto frente a una lectura o imagen, sino buscar cómo aprovechar esa información para presumir de mi conocimiento.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado crearme una personalidad a base de conocimiento e información dentro de mi mente, y por ello me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado por creer que yo era mi mente, otorgándole todo el poder de la vida, cuando la vida está siendo consumida/eliminada por los sistemas de la mente.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado creer que yo soy información y conocimiento, cuando la información y el conocimiento se mueven dentro de los sistemas de conciencia de la mente para generar movimiento y energía que llevan al consumo de la vida.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado generar energía por las reacciones emocionales que me ha provocado la información/conocimiento  como enojo, ansiedad, miedo, tristeza, venganza, desafío, odio, siendo cada una la manifestación de la falta de autodirección como uno mismo, y la manera en que se mueve el mundo del que soy responsable.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado no darme cuenta que esas reacciones estaban provocando conflicto dentro y fuera de mí, por eso tomo responsabilidad de todos los conflictos que aparecen en este mundo a modo de información deshonesta, mentira y engaño, siendo la proyección que he realizado en este mundo.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado no darme cuenta que las reacciones que me producen el leer un texto me posiciona dentro de lo que me parece bueno-malo, correcto-incorrecto, agradable-desagradable, generando fricción en este mundo.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado no darme cuenta que cuando me posiciono en uno de los lados de la polaridad, estoy manteniendo una personalidad y me estoy alejando de quien soy, como uno e igual a todo lo que hay en este mundo, como fruto de mi propia participación y creación.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado crearme un mundo de pensamientos separados de mi mismo entorno al conocimiento/información.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado no darme cuenta que los pensamientos se mueven por juicios y valoraciones.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado no darme cuenta que los juicios y valoraciones son un autoengaño de la mente.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado creer que al juzgar y valorar me posicionaba por encima de los demás, como el juez sobre el estrado, o como el especialista que valora.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado creer que estaba por encima de los demás cuando he juzgado y valorado.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado creer que el juicio y las valoraciones se hacen con la mente, cuando es la tozuda realidad quien determina el sentido común y la dirección de la vida.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado hacer preferencias entre una información u otra según el criterio de la mente y no según el sentido común como lo que es mejor para todos por igual.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado que los juicios y las valoraciones  me llevaran a enfrentarme con los demás, siendo ellos mismos uno mismo, así me enfrentaba fuera en lugar de verme dentro.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado  creer que para verse uno así mismo hace falta información y conocimiento dentro del mundo de las ideas/creencias de la mente, cuando el sentido común como lo que es mejor para todos por igual y la honestidad como uno mismo son  quienes nos proporcionan vernos en la realidad.


Me viene a la memoria cuando era pequeño que admiraba a mi padre porque cada día leía el periódico y lo veía como una persona informada y conocedora de la realidad. Esa imagen fue introyectada dentro de mí como la imagen del conocedor de la realidad.


Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado relacionar  la lectura con el conocer la realidad de nuestro mundo físico.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado creer que para conocer nuestro mundo hay que leer y así adquirir conocimiento/información.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado no darme cuenta que la información/conocimiento es un vehículo de manipulación de masas.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado creer que uno podía opinar, juzgar y valorar, porque tenía información.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado no darme cuenta que uno se convierte en la información/conocimiento que uno ha permitido  y aceptado como válida, posicionándose según su juicio y valoración en un mundo de conflicto.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado no darme cuenta que el cuerpo físico recibe e imprime toda información/conocimiento que uno alberga convirtiéndonos como uno e igual a ello.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado no darme cuenta que al poseer más información/conocimiento más engordo mi ego.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado no darme cuenta que la información/conocimiento sino es aplicada en la realidad es pura basura, convirtiendo nuestro propio cuerpo en un estercolero.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado no darme cuenta que si el individuo no usa la información/conocimiento para ser aplicada como uno mismo y para todos por igual se convierte en cadáver, en un zombi viviente, en un vampiro y en un biorobot.

Atrévete a investigarlo.

Me comprometo a no acumular información/conocimiento para engrandar mi ego, ni para obtener poder, ni para manipular a los demás.

Me comprometo a ser uno e igual a la información/conocimiento.

Me comprometo a utilizar la información/conocimiento como el sentido común y como honestidad como uno mismo.

Me comprometo a no utilizar la información/conocimiento para cargar de energía los sistemas de la mente a través de la confrontación/ polaridad, sino a ver todo ello como uno mismo, para poder colocarme dentro de los zapatos de los demás y no tratarlo ni más de lo que uno es, ni menos de lo que uno se merece, sino igual a uno mismo.

Me comprometo al leer cualquier texto, blog, noticia, no buscar conocimiento/información, sino ver dentro de mí la propia participación como uno e igual, y descubrir lo que es mejor para todos por igual.


martes, 29 de mayo de 2012

Día 43. Amor a dios


En el post anterior escribí como el amor personal construyo dentro de mí una personalidad separada de la realidad, confundiendo/utilizando/manipulando esa palabra como necesidad, deseo y sexo, todo para conseguir poder sobre otra persona. Ahora en el presente post veré como la idea/creencia del amor a dios supuso un paso más dentro de los sistemas de conciencia de la mente, generando una gran cantidad de energía dentro de los sistemas de esclavitud de este mundo cargando sus baterías, girando en torno a esa idea, como los musulmanes giran en torno a la piedra negra de la Kaaba, o los cristianos rezan en torno al crucifijo. Debilitándome y debilitando la materia física, siendo lo único que es real.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado vivir el mayor tiempo de mi vida en esta Tierra bajo el dominio/control de una idea/creencia de que dios es amor.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado no darme cuenta de que si dios es amor, esa idea fomenta odio, por el principio de polaridad.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado no darme cuenta que si hay creyentes hay también ateos para mantener en movimiento la idea de dios.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado mantenerme en la dinámica de lo bueno, lo malo y lo neutro. Donde me he ido moviendo de un lado a otro buscando a dios, y lo que veo es que una cosa, inevitable-mente me ha llevado a la otra, de lo malo a lo bueno y de lo bueno a lo neutro, y todas esas posiciones ejerciendo una tensión dentro de mi mente.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado elegir el camino de dios, y sin embargo me encontré con el diablo, no como desafío para encontrar a dios, sino como la cara de la misma moneda.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado creer en la existencia de dios y del diablo, cuando solo fueron reales en mi mente y donde ni uno ni otro cambió mi realidad física,  y por consiguiente tampoco la realidad del mundo donde vivimos. En todo caso sirvió para  hacerme olvidar de lo más próximo, el cuerpo físico. Incluso los dos cultos han provocado aberraciones, torturas, violaciones, masacres y todo tipo de abusos en nombre de dios y del diablo, ambos la misma moneda, y una quien la tira al aire, la mente.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado pensar que podía elegir a dios como un acto de libertad, cuando la elección se dio dentro del conflicto de la polaridad.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado moverme dentro de la polaridad como una fricción que provoca energía y esa energía se convierte en consciencia de la personalidad, así me cree dentro de mi un conflicto y un movimiento donde no podía pararme, llevándome de un lugar a otro dentro de esa idea/creencia de búsqueda de dios y su dichoso amor.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado creer que las elecciones que realizaban eran un acto altruista y de amor a dios, cuando en realidad en mi mente dios estaba asociado al poder, el “poder de dios”,  y yo estaba “deseoso” de ese poder. Cuando el poder para cambiar la realidad está en la materia/sustancia.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado creer que el mayor amor es el “amor a dios”.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado creer que dios es lo más íntimo de uno mismo y por eso amar a dios es la mayor expresión de la “divinidad” de  uno.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado juzgar la vida como divina y mundana.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado excusar la violencia/abuso/muerte que en nombre del amor dios se ha realizado para proclamar su poder.

Me perdono a mi mismo por no haberme permitido y aceptado ni comprobar/ver/darme cuenta que el amor de dios es la aplicación de la mente que cada una de las tradiciones/culturas/creencias ha utilizado para hacer del ser humano “libre” de sus actos, aun cuanto estos fuesen abominables, y utilizar ese amor/creencia para someterse a la idea de que hay alguien que dirige sus vidas y que puede perdonarlos con un “amor infinito”. Castrando a ese individuo de la autodirección y autoresponsabilidad de lo que es uno mismo como uno e igual todo y a todos, como la vida.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado creer que el amor a dios es algo personal, a modo de sentimiento íntimo, y que no puede ser juzgando por nadie. Cuando me doy cuenta que ese amor tiene tantas caras como personas, tantas mascaras como autoengaños.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado buscar el amor de dios como esa experiencia extática, mística, donde la energía de la mente sobre esa idea fue tan intensa que llegó a poseerme provocando sensaciones físicas, adquiriendo un gran poder en la mente, no en la vida.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado sobrecargar mi mente de ese amor de dios que fue capaz de provocar visiones y sensaciones, no teniendo ninguna incidencia más que en una experiencia pseudoorgásmica.


Me viene a la memoria el primer recuerdo que tengo sobre la idea de dios, recuerdo que fue en el colegio donde durante las clases de catecismo nos hablaban de que dios estaba en todas partes y que siempre veía lo que hacíamos y que su poder es inmenso, castigando a unos y ayudando a otros.


Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado creer en dios es como “el gran hermano”, como la matrix que está presente en todas las cosas, y eso no es otra cosa que nuestra propia mente dentro de los sistemas.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado relacionar a dios con el poder.

Me perdono a mi mismo por no haber permitido y aceptado darme cuenta que en la búsqueda de dios lo que buscaba era un poder alternativo, dada mi frustración dentro de la realidad física como estudiante.

Me perdono a mi mismo por no haber permitido y aceptado darme cuenta que ese poder lo quería utilizar para controlar/manipular a los demás, a través de creencias e ideas sobre dios.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado relacionar a dios con premio y castigo, donde uno mismo se premiaba o castigaba por las creencias que tenía, llegando a sentirme culpable e indigno de vivir si no era por su gran generosidad capaz de perdonarnos sin límite.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado el diseño/programa de la Luz Blanca donde los humanos fuimos esclavizados en la creencia de que uno tiene que salvarse, que hay un dios que lo hace por nosotros, y como premio a su devoción gozaremos de su presencia.

Me comprometo a liberar dentro de mi toda idea/creencia/sentimiento de dios.

Me comprometo a no cargar de energía los sistemas de la mente con la idea de dios para mantener el movimiento de la polaridad.

Me comprometo a desvincular la palabra a a-mor, de dios, siendo esta más un te-mor, dentro de los sistemas.

Me comprometo a no usar/abusar de la palabra amor, más que cuando indique el apoyo de uno mismo como uno mismo y a todos por igual.

Me comprometo a estar atento a todo movimiento de la mente dentro de mí para utilizar la Palabra como uno mismo, en Honestidad como uno mismo.





lunes, 28 de mayo de 2012

Día 42. Amor mío.

amor s. m. (RAE)
1   Afecto intenso que se tiene hacia una persona, animal o cosa: los padres sienten amor por sus hijos. Odio.
— propio Consideración y estima que uno siente por sí mismo.
2   Sentimiento intenso de atracción emocional y sexual que se tiene hacia una persona con la que se desea compartir una vida en común: le declaró su amor.
3   Afición apasionada que se tiene hacia una cosa: amor a la literatura.
4   Persona, animal o cosa que es objeto del cariño de alguien.
5   Cuidado, atención y gusto que se pone al hacer una cosa: preparó la cena de fin de año con mucho amor.
s. m. pl.
6  amores Relaciones sentimentales y sexuales mantenidas durante un tiempo.


Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado comprender/vivir el amor como una creencia/idea vinculada a pensamientos, sentimientos y emociones que variaban según mi entendimiento, y donde  buscaba relacionarme  con los demás esperando recibir de otro lo que no era capaz de darme a mí mismo.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado  ser dirigido por mi mente, como pensamientos, sentimientos y emociones,  cuando mi mente no es confiable cuando está separada de lo que es mejor para uno y para todos por igual.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado relacionar el amor con el deseo, gusto, placer y necesidad de relacionarme, motivado por la creencia de que es “mejor que el hombre no este solo”

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado relacionar  el amor con el complemento de una persona, como una carencia de uno mismo.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado creer que uno mismo no es completo si vive en soledad.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado creer que el amor es un sentimiento de afecto, cuando ese afecto no era más que necesidad del otro.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado no darme cuenta que esa necesidad estaba basada en la descarga energética a través del sexo, convirtiendo el sexo en un intercambio y descarga de energía mental, donde los sistemas de conciencia de la mente actúan en ambos para mantener el sistema de esclavitud funcionando.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado no utilizar la sexualidad como la autoexpresión de uno mismo desde lo físico, sino como condicionamiento propio influenciado por la industria e idea del sexo en la sociedad.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado necesitar a otro-a al no ser capaz de darme cuenta que uno mismo no está separado de nada.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado creer que el otro-a es necesario.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado no darme cuenta que la necesidad  es un deseo.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado desear lo que la mente me solicita, cuando la mente dentro de los sistemas depende de la cultura/modas/tradición y creencias, convirtiendo los deseos en la guía de mi amor.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado estar bajo el control de mi mente que buscaba amor por necesidad y deseo, siendo el sexo la culminación de ambas.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado necesitar y desear amar  por carencia y para demostrarme a mí mismo que era competente para establecer una relación.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado querer validarme a mí mismo a través del amor a otra persona, no dándome cuenta que ese amor no era más que la proyección de mis propias carencias, proyectando y viviendo relaciones deficitarias.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado creer que daba amor a otro/a persona cuando lo que hacía era amarme a mí mismo, validarme a mí mismo, centrarme en mi mismo como ego.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado no darme cuenta que el amor propio  es una exaltación del ego que impide ver la naturaleza humana fuera de condicionamientos.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado enfrentarme a los demás por “amor propio”, confundiendo el amor con integridad.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado tener una idea/creencia del amor vinculada a pensamientos, sentimientos y emociones que en ningún caso ha servido para cumplir la expresión de “amor como uno mismo”, sino que siempre ha estado condicionada/motivada por interés personal, por sentimientos de soledad o por experimentar la energía sexual como adicción.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado creer que el amor es un sentimiento íntimo y personal: “mi amor”, “el amor que yo tengo”, cuando eso es solo la creación de una personalidad dominada por las condiciones culturales/económicas /sociales que uno vive, y no como la autoexpresión de uno mismo como uno e igual.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado pensar que el amor a mi esposa,  padres, hermanos-as, familia, amigos-as, compañeros-as  es una expresión altruista del amor, cuando no es más que el resultado de mis condiciones personales/psicológicas que han hecho de esa expresión una separación entre los que amo y los que no amo. Fomentando así la separación entre los que me son más próximos y familiares, por eso los amo,  y los que están lejos como los otros, que no me importaban. De esta manera el amor se conviertio en pretexto para no ocuparme, ni poner interés en mi participación en este mundo, fomentando a través de esos pensamientos bandos enfrentados. Tomo responsabilidad de toda separación que sucede dentro de mí y que proyecto en este mundo como conflicto entre bandos.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado utilizar el amor para separarme de las personas, curioso!! donde conviertí a la persona amada en preferente y exclusiva.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado crear vínculos amorosos que eran verdaderos vínculos de esclavitud, donde la otra persona se volvía imprescindible y necesaria para vivir, hasta pensar en “morir por amor”, estupidez.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado vivir relaciones amorosas llenas de mentiras y engaños, por amor claro.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado relacionar el amor con el sexo y la pasión.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado tener relaciones amorosas para conseguir intereses personales, donde la relación se convertía en trampolín para conseguir mis propósitos.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado estar enamorado, como el que está dominado por las “sensaciones del amor”: pensar continuamente en la otra persona, sentir cosquilleo en el estomago, hacer planes de futuro, vivir en una nube. Siendo sensaciones que convierte a la otra persona en preferencial y exclusiva, como si no existiera nada más, convirtiendo el idilio en un estado hipnótico donde uno vive fuera de sí, dejando de ser uno mismo para convertirse en marioneta de sus propias sensaciones.

Me perdono a mi mismo por haber permitido y aceptado relacionar el enamoramiento con estar fuera de control de uno mismo como uno mismo, siendo controlado por la energía de los sistemas de conciencia de la mente que vinculan el amor con estar fuera de sí, de ahí la frase: “el ser humano no vive donde habita sino donde ama”, siendo de esta manera el amor el resultado de la mente no de la realidad física, obvio.


Me comprometo a estar atento desde el respiro a ver todo movimiento de mi mente que lleva a relacionar el amor fuera de toda realidad física, siendo la mayor expresión del amor: el amor como uno mismo a todos y a todo por igual, no como una idea de la mente sino como algo práctico que puede solucionar las desigualdades humanas. Sin crear preferencias mentales, exclusividad sentimental, o emociones que le saquen a uno mismo fuera de sí.

Me comprometo a trabajar e investigar por el amor como uno mismo dentro de un sistema equitativo que actúe de manera real en el sistema financiero, fomentando un Sistema Igualitario Monetario.

Me comprometo a investigar en mi mente consciente, subconsciente e inconsciente como quien ha creado dentro de mí la imagen del amor, haciendo de mi mismo una caricatura del amor, como la palabra más abusada, manipulada y utilizada dentro de los sistemas de conciencia de la mente para mantener a los individuos esclavos de las relaciones, fomentando necesidades y deseos dentro la mente, para de esta manera generar energía dentro del cuerpo que despues es descargada a través del sexo, de esta manera el sexo se convierte en un gran generador de energía que mantienen los sistemas. Desactivemonos de esa adicción y no enviemos más energía a la Matrix/engaño/mundo.

Me comprometo a estar atento a todo movimiento de mi mente que lleve a relacionar el amor, con necesidad, carencia o sexo, desenmascarándome y eliminando todas las construcciones que vea dentro de mi y que han convertido la palabra amor y amor mío en un pretexto para para conseguir lo que deseo...…