Este post es continuación de:
Dimensión del
pensamiento:
Imagen de mi mismo creando complicidad con “P”
Me perdono a mi mismo el haberme aceptado y permitido crear complicidad
con “P”, como los secretos y acuerdos explícitos e implícitos que uno realiza
con otra persona, no dándome cuenta que al crear ese tipo de vinculo, generé la
idea de que uno tiene que ser fiel y por lo tanto tiene que mantener el silencio de nuestras
conversaciones, como el “contrato” que uno realiza. Sin embargo me doy cuenta de que siempre alguien se "siente traicionado” en ese contrato de amistad,
al ser revelados los secretos. Así busque la amistad con “P”, no dándome cuenta
de que quería sentirme seguro y a quien confiarme, como el seguro de mi personalidad en que si fallaba mi confianza en él poder
responsabilizarlo de mi decepción.
En y cuando me vea a mi mismo buscar complicidad con “P”
para después responsabilizarlo de mi decepción, me detengo y respiro. “Cuando
dos o más personas están reunidos en mi nombre allí estoy yo”, estas palabras
relatadas en el Nuevo Testamento son un símil de la función de la conciencia, cuando
dos o más personas se reúnen crean una conciencia, en este caso de amistad, y
esa conciencia es cargada de pensamientos, sentimientos y emociones, y no es
real, aunque en la realidad se manifieste. No es real en cuanto a lo físico, sino
un acuerdo que está en la mente y que existirá como polaridad: ahora estoy
bien, después mal, ahora me entiende ahora no me entiende, ahora me discuto
ahora estamos de acuerdo. La amistad de
dos personas crean una separación entre quienes son mis amigos y quienes no lo
son, por tanto una excusa para excluir, criticar, señalar y censurar. Me doy
cuenta de que la amistad realiza la función de creer que no estamos solos y al mismo tiempo creer que estamos separados de
los demás: los que no están conmigo, no son de los míos. Me doy cuenta de que
la amistad es una trampa donde en ese escenario se genera separación de uno
mismo y separación con los demás.
Me comprometo a investigar como la palabra amistad debe ser
purificada dentro de mí mismo, en la que he puesto la idea de que sin amistad
no es posible relacionarse con confianza, así uno busca la amistad para buscar
en quien confiar, en lugar de convertirse uno mismo en “digno de confianza” para
sí mismo. Por ello me apoyaré en mi cuerpo físico con quien confío/me doy
cuenta que es la medida de este mundo físico.
Imagen de mi mismo con “P” señalando a otras persona.
Me perdono a mi mismo el haberme aceptado y permitido
relacionarme con “P” para buscar un aliado con quien justificar las propias
ideas y poder confirmar las creencias. No dándome cuenta de que detrás de la amistad existía el
interés personal para ser aceptado como individuo y a cambio de ello aceptar,
permitir y justificar las ideas y creencias de la otra persona. Así la amistad
se convierte en un escenario para validar a la propia mente y la incapacidad
para ver más allá de ella, ya que si existe la amistad es porque uno ha
reconocido en otro la posibilidad de poder expresarse según su sistema mental.
En y cuando me vea a mi mismo relacionarme con “P” para
buscar un aliado con quien validar mis ideas y creencias, me detengo y respiro.
Me doy cuenta de que en toda relación hay una “agenda oculta”, donde como en la
propia mente, se ocultan unos a otros los pensamientos, sentimientos y
emociones mas hirientes que uno guarda dentro de sí hacia la otra persona. Así
la amistad no es un espacio de expresión como uno mismo, sino un espacio para
justificar al otro, y donde hay un pacto implícito de “no agresión”, de no
llegar al límite para que se rompa el lazo, de no decir lo que uno en realidad
piensa del otro, como proyección de uno mismo. Así uno calla, como el precio
que tiene que pagar por la amistad.
Me comprometo a investigar cómo es que mi mente consciente,
subconsciente e inconsciente actúa en mis relaciones, dándome cuenta de que yo
puedo ser el principio directivo de mi mente, dándome cuenta de que puedo
detener los pensamientos de mi mente consciente con el respiro, dándome cuenta
de que puedo ver mi mente subconsciente en mis conversaciones
internas/backchats, y dándome cuenta de que puedo ver mi mente inconsciente a
través de las reacciones que se producen en mi cuerpo físico. (Puedes
investigarlo en la serie Pasos de Conciencia como Uno Mismo para la Élite)
Imagen de mi mismo siendo comprensivo con “P”
Me perdono a mi mismo el haberme aceptado y permitido ser
comprensivo con “P”, en el sentido de tolerar todas las aberraciones/discriminación
hacia otras personas, y sin embargo
justificarlas o callar. Me doy cuenta de que toda aberración hacia alguien no
puede ser tolerada, ni respetada, pues es uno mismo como la vida a quien en
realidad se está refiriendo. Así la amistad se convierte en un escenario donde
uno pueda “vomitar”lo que a uno se le ha atragantado en la propia existencia y
así responsabilizar a otros.
En y cuando me vea a mi mismo ser comprensivo con “P”
tolerando toda discriminación hacia otras personas, me detengo y respiro. Me
doy cuenta de que en aquello que acepto y permito es aquello en lo que me
convierto, así cuando alguien se dirija a mi discriminando cualquier ser vivo
daré una respuesta que sea lo que es mejor para uno y para todos en igualdad.
Me comprometo a considerar todo ser vivo en Igualdad, dándome
cuenta de que para llegar a realizarlo tengo que caminar un proceso donde pueda
deconstruir/ ver como he construido mi personalidad, y purificarme de todos los
conceptos que he interiorizado como yo mismo sin ver, darme cuenta, ni entender
como ocurrió.
En el próximo post caminaré la dimensión de la imaginación.
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