lunes, 25 de marzo de 2013

Día 324 Mi relación con el dinero. Parte 2





Este post es continuación de:


Sigo acudiendo a mi memoria para ver cómo a través de los acontecimientos cotidianos y las circunstancias personales, como lo qué estuvo dentro de mí y como lo que estuvo fuera de mí como yo mismo,  fui codificando/interiorizando mi relación con el dinero. Donde fui aceptando y permitiendo el sistema económico, a través de la lucha y el sometimiento, sin darme cuenta de que me estaba enfrentando a mi mismo como la mente. Sin embargo nunca investigué sobre la relación de mi sistema de conciencia con el dinero, nunca investigue sobre el detalle de cómo cree esa relación, porque mecanismos, a través de que procesos, con qué patrones mentales. Y esto es lo que realizaré aquí.

Continúo con el contexto

Después de casi tres años en el ashram me tuve que enfrentar a la amputación de mi pierna derecha y en esa época estuve en casa de mis padres, por lo que las perspectivas de buscar medios para subsistir se redujeron. Entonces apareció la posibilidad de presentarme a unas oposiciones de celador/vigilante de lugares públicos en la administración del Estado y las gané, por lo que un año después de la amputación reiniciaba mi vida laboral. Tenía mi propio dinero y unos amigos me regalaron un coche de segunda mano para poder trasladarme con comodidad. Pero no acababa de encajar en ese sistema social y movido por las experiencias “alteradas de conciencia” en relación a la imagen/significado de Jesús, empecé a estudiar Teología. Entonces mi cabeza no estaba en promocionarme laboralmente, ya que en realidad estaba muy imbuido de la espiritualidad y continuaba con la meditación en diferentes tipos. Así fui aumentando mi separación de la realidad y del mundo que me rodeaba hasta que tres años después decidí unirme a un joven de mi edad que vivía como ermitaño bajo los auspicios de un obispo. 

Dejé de nuevo mi vida laboral y familiar y creamos una comunidad monástica a la que después se añadieron otros jóvenes. No teníamos medios suficientes para subsistir, más que los productos artesanales que realizábamos, pero otros monasterios nos ayudaban económicamente. Hasta que nos cambiamos de ciudad y encontramos unos “benefactores” que nos propusieron subvencionar la construcción de un nuevo monasterio con la condición de hacerlo en un lugar determinado. Aquí apareció un nuevo formato de relacionarme con el dinero, el dinero aparecía en abundancia si uno creaba un entorno religioso en un lugar. Es decir la compra de servicios religiosos para un pueblo.  Una nueva dimensión de la oferta y la demanda del sistema capitalista, donde la religión es uno de los mayores accionistas, y uno de los mayores propietarios de bienes de la humanidad a través de las obras de arte y edificios, por lo que su patrimonio es posiblemente mayor que la empresa/personaje más rico de este mundo. En concreto en España se calcula que la Iglesia católica es dueña del 70% del patrimonio nacional. Para hacernos una idea de la capacidad económica que posee en Chipre la Iglesia ortodoxa estaba dispuesta a hipotecar sus bienes para apoyar la economía del país.  . 



La obra de construcción del monasterio fue adelante y se invirtieron grandes cantidades de dinero, hasta que decidí abandonar la comunidad. Aquí experimenté que el dinero podía venir fácil y que solo se trataba de estar en el lugar adecuado y en una posición concreta. Donde el punto de cruz consistía en religión y poder para obtener bienes materiales, es decir dinero para proyectar las creencias, como elemento “positivo” de la sociedad. Así lo positivo/religión  como el “poder de atracción” en el mundo capitalista.

Regresé de nuevo a casa de mis padres y accedí a mi plaza de funcionario del estado. Aquí me volví a plantear mi futuro y decidí prepararme para el acceso a la universidad y estudiar psicología. Pensé que era lo más lógico después de mis experiencias previas y como continuidad dentro de la línea “humanista”. Así quería investigar sobre el ser humano no ya desde la espiritualidad sino desde la ciencia. Encontré una pareja y viví compartiendo inquietudes esotéricas, vida extraterrestre, astrología, etc. Sí, también en lo espiritual se dio un giro significativo. En aquel entonces subí de categoría profesional y trabajé dentro de la administración del estado en una unidad de drogodependencias con psiquiatras y psicólogos, y empecé a ver la diferencia de status social en las categorías profesionales y como yo en aquel entonces me sentía en inferioridad a los compañeros. Entonces después de mi época de desapego al dinero a través de la espiritualidad, la balanza se fue al otro extremo y deseaba obtener un estatus económico mayor y obtener una vida lo más cómoda posible. 

Estudié durante casi cuatro años, pero la carrera universitaria se frustró debido a un problema físico de mi corazón en el que me plantearon la posibilidad de hacer un trasplante. Estuve 18 meses de baja laboral pero al final no se llevó a cabo la intervención quirúrgica. Todo ello me llevó a abandonar los estudios universitarios por problemas de salud, y después no me reincorporé. Un año antes del problema de corazón me separé de mi pareja y me fui a vivir solo. La situación económica fue difícil pero tuve suficiente para sostenerme a mí mismo. Después conocí a quien es hoy mi mujer y entré en otra dinámica de relación con el dinero y los bienes, pasé de un piso en alquiler viviendo con lo imprescindible, a llegar a ser copropietario de un piso, que actualmente estamos pagando una hipoteca, y donde vivimos con cierta comodidad.

En el próximo articulo veré la dimensión del miedo de mi mente en relación a lo que denominaré “Mi personaje a-dinerado”, quien me convertí como el dinero.


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