lunes, 31 de marzo de 2014

Día 438 El dolor como ascensión.


Me perdono a mí mismo el haberme permitido y aceptado creer (=considerar una cosa como segura y verdadera sin tener por ello una demostración) que renunciando a un estilo de vida laico y bajo el amparo de un dios/divinidad podía realizar la máxima expresión como individuo, del ser en este mundo. No dándome cuenta que la espiritualidad es la manera más “perniciosa” y “malvada” que el ser humano tiene para no tomar responsabilidad de su propia vida y la vida ajena, ya que vive instalado en el pensamiento teológico de que la vida en el más allá, la ascensión del alma, la experiencia de samadhi, o el estado mental de nirvana, son la máxima realización a la que se puede aspirar. Sin ver, darse cuenta y entender que nada de ello ha producido un cambio substancial y permanente en la realidad física, si así lo quieres ver, sino como elemento para conseguir prosélitos para enaltecer al religioso, gurú, maestro o aficionado. Por lo que en realidad lo que ha sido sacrificado es nuestro cuerpo físico, y en ello la relación entre nosotros como seres encarnados, uno e igual a la misma materia de la Tierra.

Me perdono a mí mismo el haberme permitido y aceptado no darme cuenta que experimentándome como “personaje abandonado” después de una ruptura de pareja, lo que estaba haciendo era renunciar a mi propia responsabilidad, como dependencia hacia otra persona. Y en ello crear tal situación/intensidad energética que aparecieron posteriormente problemas cardiológicos.

Me perdono a mí mismo el haberme permitido y aceptado proyectar en esa persona mis aspiraciones personales.

Me perdono a mí mismo el haberme permitido y aceptado creer que esa persona tenía la clave de muchos de los misterios de mi vida a través de su capacidad de canalización de otras entidades energéticas. Y sin embargo no darme cuenta que en lugar de tomar dirección por mí mismo, creía en los mensajes que esa persona transmitía. Así, interpreté mi vida a la “luz”/engaño de cuantas perspectivas ofrecía.  

Me perdono a mí mismo el haberme permitido y aceptado no darme cuenta que en lugar de vivir dentro de la dirección de mí mismo, existía dentro de la información/conocimiento que esa persona me transmitía, creyendo que lo que se indicaba provenía de entidades superiores/extraterrestres.

Me perdono a mí mismo el haberme permitido y aceptado creer que existe una vida superior o inferior a la nuestra, para experimentarme como menos y querer aspirar a lo más. Y así vivir en la aspiración de subir la “escalera hacia el cielo”. No dándome cuenta que así es como funcionan todos los sistemas de la Tierra como por ejemplo la espiritualidad y la economía, donde unos llegan a la punta de la pirámide, creando diferentes niveles iniciáticos donde uno se prueba y es probado en su fidelidad al sistema, sacrificando a todos cuantos tiene que subirse encima para ascender.

Me perdono a mí mismo el haberme permitido y aceptado no darme cuenta que dentro de esa ambición hacia la ascensión, como ego de la mente, manipulándome a mí mismo a través de mi pareja, y después de la ruptura; lo que en realidad se rasgo fue mi propio cuerpo físico, mi musculo cardíaco, mi ventrículo izquierdo, a través de una miocardiopatía. Por lo que esa situación me trajo de nuevo a donde en realidad estaba existiendo, dentro de mi cuerpo físico, y en cambio regido por la mente, dentro de la tiranía de los sistemas de conciencia que yo mismo me había creado, y en el que estaba existiendo como fidelidad a la ascensión.

Me perdono a mí mismo el haberme permitido y aceptado no darme cuenta que ese dolor, como sufrimiento emocional, no es más que la moneda de cambio en la que vivimos y en lo que nos hemos convertido, a pesar de toda nuestra historia personal y de toda la humanidad, sin en realidad no cambiar nada de quienes somos. Si no seguir existiendo dentro de la codicia, aspiración, amor/odio, ira, rencor, y todos cuantos sentimientos y emociones creamos para después decir que eso es lo que nos hace “sentir” vivos. Justo a la inversa, eso es lo que está acabando con lo que es la Vida una e igual para todos, si en realidad quieres investigarlo.

Continuaré con la aplicación correctiva y los compromisos a seguir en lo físico.









jueves, 27 de marzo de 2014

Día 437 Patrón mental de abandono y dolor físico

En los últimos post de los Días 432, 433, 434, 435 y 436 he ido caminando en mi mente la relación que fui estableciendo entre la palabra dolor y diferentes acontecimientos que se produjeron en mi vida. También he querido ir un poco más lejos encontrando no solo los patrones mentales que había creado a nivel personal, sino que he descrito los patrones que aparecen a nivel interpersonal y universal.

Hoy quiero caminar otro patrón del dolor físico vinculado con el sufrimiento emocional que denominaré como patrón de abandono.

Contexto

Ocurrió en un tiempo que estaba viviendo solo, trabajando, y estudiando en la universidad cuando después de unos exámenes que “me produjeron” mucho estrés sufrí una miocardiopatía dilatada en la que tuvieron que hospitalizarme. Tenía 34 años. Allí estuve en la UVI de coronarias durante una semana y después pasé 3 semanas más en la planta de Cardiología. Los médicos no encontraron una etiología clara, pero dado mis antecedentes lo atribuyeron a la toxicidad de la quimioterapia que me aplicaron, en concreto de la adriamicina. La cuestión es que mi corazón funcionaba con una Fracción de eyección de un 23%, y el pronóstico que los médicos comunicaban a mi familia fue de o desenlace fatal o trasplante de corazón. Nada de ello ocurrió, lol.

Dada la situación no es que tuviera mucho dolor físico durante el proceso hasta llegar al diagnóstico, como después hospitalizado. Los síntomas que aparecieron fueron de dificultad respiratoria aguda, que un principio se confundió con una gripe, y dificultad digestiva severa, no podía ingerir apenas alimentos. Entiendo que mi corazón no tenía suficiente fuerza como para mantener otros órganos vitales, además del propio corazón y cerebro. La cuestión es que aunque los médicos no me informaron de la gravedad, podía ver que el lugar donde estaba era de una situación grave para mi vida, obvio. No obstante no temí por un desenlace fatal, sino por las secuelas que podría tener.

Desconozco que porcentaje de pacientes que fueron tratados con adriamicina sufrieron posteriormente problemas cardiológicos, pero lo que encontré dentro de mí, en relación a lo que había padecido en mi físico, fue el sufrimiento emocional que un año antes había experimentado después de una ruptura con quien era en aquel entonces mi pareja. Me doy cuenta que lo viví desde el patrón mental de abandono. Como si alguien me hubiese abandonado en el compromiso de realizar una vida en común, y por ello encontrarme sin referencia de mis proyecciones como espiritualidad, sexo, aspiraciones, etc. En realidad hay muchos patrones personales dentro de lo que denomino abandono: apego, dependencia, manipulación, control a otro. No dándome cuenta que lo que estaba experimentando como relación era lo que había estado viviendo desde mi juventud al no tomar responsabilidad por mi propia vida - tal y como he ido caminando en los posts arriba indicados. Ya que además por dos ocasiones renuncie a la propia voluntad para colocarme en una posición monástica, es decir, renunciar a lo que esta vida significa para encontrar una vida plena en el más allá. Por lo que, de alguna manera,  la proximidad de ese más allá fue experimentada físicamente en esa miocardiopatía, como abandono de la realidad física. Entiendo que no pudo sostenerse por más tiempo esa situación volviendo de nuevo a la fisicalidad a través del dolor físico y el sufrimiento emocional.

En el próximo post continuaré con el perdón como uno mismo





miércoles, 26 de marzo de 2014

Día 436 El dolor oncológico y la espiritualidad. Parte 2


Para entender lo que así se escribe se sugiere leer

Patrón personal del dolor dentro de la espiritualidad

Aplicación correctiva y compromisos en lo físico

En y cuando me vea a mí mismo existir creyendo que la espiritualidad como búsqueda de “realización del ser”, en la que uno “cree” haber encontrado el sentido de su vida, y  lo que uno ha venido a realizar en este mundo, me detengo y respiro. Aquí estoy después de transitar por más de 30 años ese camino, pasando por diferentes espiritualidades y creencias desde el hinduismo al cristianismo, para después atravesar desde la New Age hasta los estados alterados de conciencia con psicótropos en rituales chamánicos y acabar en una supuesta activación de chacras despertando la energía Kundalini. Nada de ello hizo una diferencia substancial y permanente para realizar lo que es mejor para mi cuerpo físico como punto de partida de quien soy como Uno y como un Todo. Es decir nada cambio en la relación de mi mente con mi cuerpo donde actuara como una unidad y tuviera una incidencia permanente en mi entorno físico, sino actuando dentro de un personaje. Permitiendo y aceptado todo tipo de dolor físico desde el dolor oncológico hasta el dolor cardíaco, pasando por diferentes fases de abuso hacia mi cuerpo físico. Y todo sacrificando mi cuerpo por una creencia e idea. Una idea en mi mente donde fui creándome diferentes imágenes/personajes/personalidades de quien era, sin tener ninguna substancia, sino como experiencia energética que desaparecía cuando dejaba de alimentarla con pensamientos, sentimientos y emocione. Repitiendo una y otra vez el sacrificio de la cruz, como el sacrificio de la realidad física, para elevar la mente al reino de los cielos. Clavando mis pies y manos en el madero de la realidad, negando mi cuerpo físico aquí en la Tierra para resucitar en un mundo alternativo, en la mente como el Cielo, que solo existía en mi cabeza. Y mientras, viendo la existencia física como un instrumento, un medio para obtener un fin: el poder de ser más que los demás como complejo de inferioridad.

Me comprometo a que cuando me vea a mí mismo existir dentro del dolor oncológico utilizando el poder de mi mente como la idea de que es un sacrificio necesario, como la negación inconsciente a la propia imagen física, como la supresión de la propia responsabilidad hacia mi propia vida. Para de este modo obtener otros estados de conciencia como realización/especialización de estados de conciencia “alterados”, me detengo y respiro. Detengo esos pensamientos apoyándome en el respiro para traerme aquí, e investigo, ¿cómo es que uno puede “creer” que el dolor físico como supresión de la realidad/evidencia puede apoyar en lo que es mejor para uno y para todos en igualdad? Entonces veré que si no apoyo quien soy como lo físico, no podré ver a los demás como iguales. Pues lo que observo es que el punto de partida de las diferencias, separaciones, conflictos y guerras que se producen en este mundo es por causa de la idea o creencias que existe en y entre nosotros, como nosotros mismos. Por lo que si me apoyo a mí mismo en lo físico, de la misma manera  que apoyo a todos desde la igualdad, como a uno mismo, podremos convertir la Tierra en un auténtico Cielo, y no en lo que lo hemos convertido en un lugar de maldad por las ideas y creencias.  

   
Patrón interpersonal del dolor físico dentro de la espiritualidad

Me doy cuenta que el dolor físico dentro de la espiritualidad ha sido interpretado desde la “compasión”, la pasión compartida, (pasión=sentimiento que domina la voluntad y perturba la razón, como el amor y el odio). Entonces cual es la imagen que existe como símbolo del cristianismo e imagen inconsciente de la humanidad que encontramos en nuestro mundo: la cruz. Como la exaltación del dolor físico donde uno deja de “ver” con los ojos físicos, para “ver” con los ojos de la mente como creencia. Así en nuestras relaciones interpersonales nos mostramos com-pasivos, nublados en nuestra mente por nuestro compro-miso desde la mente y con los individuos, para no entrar en conflicto con nuestros familiares y amigos, y seguir autoengañandonos, viviendo en mundo de hipocresía. Entonces ·damos ánimos para salir del paso”,  sin preguntarnos ¿Cómo es que el dolor existe en uno mismo como respuesta a la vida que uno ha permitido y aceptado experimentar?  ¿Cómo es que puedo apoyar mi cuerpo físico permitiéndome existir dentro del dolor? ¿Cuáles son las palabras que aparecen cuando me repito a mí mismo la palabra dolor? ¿Cuáles las memorias, situaciones y eventos que acuden cuando entro en mi dolor? ¿Cómo puedo hacer del dolor un camino de liberación de mi mente y permitirme atravesar el dolor como uno mismo en lo físico? ¿Cómo unificar mi cuerpo y mi mente apoyando mi cuerpo con el respiro? ¿Cómo puedo abrazarme a mí mismo incondicionalmente atravesando el dolor, como la comprensión de lo que he permitido y aceptado experimentar en mi mente en detrimento de mi cuerpo físico?


Patrón universal del dolor físico dentro de la espiritualidad

¿Cuál es la manera de con-mover a las masas en nuestro mundo por los medios de comunicación? Las imágenes de dolor. Imágenes que aparecen en una manifestación donde la policía y manifestantes se ensañan mutuamente, un ataque terrorista que hiere y mata a ciudadanos, la violencia física que aparece en el derrocamiento de un gobierno, un accidente de avión, etc. Y ¿cuáles son las reacciones que aparecen? Ira, odio, rencor, impotencia, abuso, y todo ello como imagen y semejanza de quienes somos como humanidad. Entonces uno puede tomar responsabilidad de su participación en la creación de lo que cada uno proyectamos y preguntarnos. ¿Cómo es que uno mismo responde repetidamente de la misma manera ante unos acontecimientos que hemos visto a lo largo de toda la historia de la humanidad sin encontrar una solución permanente a este problema? Encontraremos que en parte la respuesta se encuentra en nuestra relación de nuestra mente con el mundo físico, empezando con nuestro cuerpo. Es decir en lo que nos hemos convertido a través de la espiritualidad, donde el abuso físico es la manifestación más clara del dominio de la mente sobre el cuerpo.

Por último, entiendo que el dolor físico no es un castigo, ni algo que tenemos que suprimir en nuestra mente buscando significados para separarnos de lo obvio. Sino que debe ser afrontado buscando la analgesia a nuestro alcance para disminuir y eliminar el dolor. Y en su momento buscar sus causas como seres que vivimos en un sistema orgánico y en un sistema mental, nuestra constitución humana. Entonces el castigo es lo que añadimos con nuestra mente cuando percibimos el dolor, creándonos y creyéndose personajes para no tomar responsabilidad de quienes somos y en lo que nos hemos convertido.

Continuaré




  


martes, 25 de marzo de 2014

Día 435 El dolor oncológico y la espiritualidad


En el post anterior estuve caminando dentro de mi mente lo que yo mismo había definido sobre la palabra dolor  añadiéndole palabras como culpabilidad, torpeza e ineptitud por una parte y después experimentarlo como miedo al futuro. Aquí observaré como fue “evolucionando” esta palabra en mi conciencia en la que transformé la experiencia negativa de la infancia/juventud en una experiencia positiva a través de la espiritualidad, siendo ambas polaridades de diferentes personajes. Es decir que tanto uno como otro fueron valores añadidos dentro de mi mente que ocultaban quien en realidad soy como uno y como un todo.

Para entender lo que aquí se escribe se sugiere leer los artículos:


Patrón personal del dolor dentro de la espiritualidad

Contexto

Otra experiencia relevante que acude a mi memoria cuando observo la palabra dolor en referencia a la enfermedad fue cuando meses antes de que me realizaran la intervención quirúrgica de la amputación de la pierna derecha apareció un dolor  agudo, doloroso y constante, un dolor oncológico, producido por el mismo cáncer, no por la quimioterapia o radioterapia.  Si observo la evolución de mi conciencia desde el punto de vista del dolor puedo entender que esta fue pasando desde una experiencia negativa en mi infancia, en la que me veía como inepto y torpe en  con una dosis de miedo para enfrentarme con la realidad física, hacia una conciencia en la que me fui creando un mundo alternativo, como experiencia positiva, en mi juventud,  donde me introduje al mundo de la espiritualidad a través de la práctica del yoga, que culminó con mi conversión en un sanyasin viviendo en un ashram. En ese contexto espiritual tuve experiencias de identificación con divinidades hindús, en el sentido de reconocerme a mí mismo como esa entidad espiritual, experimentándolo como quien ha sido escogido para percatarse de los estados elevados de conciencia, de comprensión del “sentido de la vida”, y demás realizaciones espirituales. Eso significaba que mi estado mental “alterado”, no consistía en lo que en realidad estaba viviendo en lo físico, como por ejemplo el dolor en mi pierna, sino en lo que el dolor estaba significando: como el dolor en mi cuerpo de la propia humanidad como una y como un todo, en separación de mi mismo. Y en ello estar expectante para ver cuál era el proceso que tenía que llevar a cabo. Sin ver darme cuenta, ni entender que había renunciado al bienestar de mi propio cuerpo físico, para existir dentro de un mundo que solo existía dentro de mi cabeza, como una autentica paranoia.  

Mi situación clínica era grave, muy grave, pues además durante mi estancia de más de dos años en el ashram  había abandonado los controles oncológicos, por lo que literalmente mi oncólogo me daba por muerto después de más de dos años de no asistir a sus citas. Entonces  el dolor. Era consciente, muy consciente pues durante varios meses, 3 o 4, apenas podía dormir por el dolor que sentía (todavía mi cuerpo se estremece al recordar esa situación, percibiendo cierto temblor a lo largo de mis extremidades, lo caminaré), de hecho empezaba a cojear y mi muslo estaba más hinchado con la piel tersa y brillante. Sin embargo mi mente estaba “poseída” por una búsqueda de realización espiritual donde fui debilitando, consumiendo y sufriendo mi cuerpo físico.


Me perdono a mí mismo el haberme permitido y aceptado creer que es más importante mi realización espiritual que el dolor que pueda sufrir en mi cuerpo físico. No dándome cuenta que  el dolor es la manera en que el cuerpo indica una situación de alerta/peligro para su subsistencia, en cambio la espiritualidad es una creencia en la que uno se ve así mismo en relación a un dios o divinidad dentro de su mente, y que solo existe en su cabeza, separado del mundo físico. Por lo que uno vive dentro de una esquizofrenia, como alucinaciones y pérdida de contacto de la realidad.  

Me perdono a mí mismo el haberme permitido y aceptado creer que lo que existe en mi mente como ideación espiritual es más importante que el dolor oncológico de mi pierna derecha, permitiendo que mi organismo fuese empeorando. Como así ocurrió donde el dolor degeneró en una fisura del hueso que me impidió dar un paso más con esa pierna.

Me perdono a mí mismo el haberme permitido y aceptado no darme cuenta que la creación de ese mundo espiritual fue creado desde el punto de partida de rechazo a lo que había experimentado en mi infancia como ineptitud y torpeza, entre otras cosas,  por el cual me había definido en diferentes experiencias del dolor (ver Día 434) . En ello lo que hice fue “evolucionar mi conciencia” a través de información y conocimiento espiritual que introduje en mi mente hasta crearme una realidad paralela a la realidad física. No dándome cuenta que estaba creando una personaje espiritual (ya caminado en este blog Día 175 en adelante) .

Me perdono a mí mismo el haberme permitido y aceptado no ver, darme cuenta, ni entender que la intensidad en la que viví en mi mente la espiritualidad equivale al rechazo que sentía hacia la imagen de mí mismo en el mundo físico. Ya que tras esa decepción de mí mismo posteriormente construí a lo largo de los años una imagen de mí mismo dentro de la  espiritualidad con tal fortaleza capaz de soportar tanto dolor. Por lo que como es adentro es afuera. Me doy cuenta, aquí y ahora, que lo que rechacé afuera como imagen de mí mismo en lo físico, me lo devolvió a través del dolor oncológico, y aun así me negué a mí mismo, como en una lucha entre mi mente y mi cuerpo físico, manifestando la lucha de mi rechazo hacia la existencia que había entendido en mi mente. Así cualquier imagen que podía tener en mi mente no era más que una cristalización positiva de mi decepción previa como percepción negativa de mí mismo. Llegando de esta manera a manifestar esa lucha de polaridades entre lo positivo/negativo dentro mi sistema de conciencia.

Me perdono a mí mismo el haberme permitido y aceptado creer que lo que existe en mi mente como ideación espiritual es más importante que buscar una solución al dolor oncológico de mi pierna derecha.


Continuaré


domingo, 23 de marzo de 2014

Día 434 Patrón personal, interpersonal y universal del dolor físico


Estoy revisando lo que el dolor ha significado/interpretado/experimentado en y como mi mente. Para ello estoy caminando las memorias que van apareciendo para ver, darme cuenta y entender cómo y porqué reacciono de determinada manera al encontrarme con el dolor físico. Así voy explorando los pensamientos, imágenes, emociones, sentimientos y conversaciones internas que fueron asociados, y descubrir en qué me he convertido a través del dolor. Pues me doy cuenta que en la manera en que me experimenté dentro de mi mente es la manera en que me he creado y creído mi propio destino dentro del dolor. También descubro que desde entonces el dolor a partir de ese momento en que le “añadí un valor”/significado, pasó de convertirse en una percepción de mi cuerpo como respuesta a cierto grado de daño o molestia que sentía en mi sistema nervioso, a una experiencia predeterminada en mi mente.

Para tener el contexto y la comprensión necesaria para entender este post se sugiere leer los artículos:



Patrón personal del dolor asociado a la culpabilidad, torpeza e ineptitud

La primera experiencia que recuerdo de dolor por causa de daño físico fue cuando al recibir el encargo de mi madre para ir a buscar leche a la tienda me vi caer y tropezar con una botella de cristal llena de leche, recuerdo que caí encima de un cristal roto y me hice una herida en el dedo índice de la mano izquierda donde tuvieron que ponerme 4 puntos. Recuerdo que se derramó la leche en el suelo y se mezcló con mi sangre. Tendría de 7 a 8 años.

Me perdono a mí mismo el haberme permitido y aceptado, en el momento de caerse la botella y romperse, pensar en el enfado que sentirían mis padres, experimentando el accidente desde la culpa, donde el daño en mi dedo fue asociado al acto de no realizar el encargo correctamente, para de esta manera verme a mí mismo como inepto.

En y cuando me vea a mí mismo sufrir una accidente fortuito, como un tropiezo y tener consecuencias en mi cuerpo, y experimentarme dentro de la culpa, la torpeza y la ineptitud, me detengo y respiro. Me doy cuenta que calificarme y definirme a mí mismo como culpable, torpe e inepto, no es ninguna solución para realizar adecuadamente un encargo o cualquier otra actividad, pues “añade” no solo una carga negativa, sino que el dolor lo asocio a la experiencia por la cual me defino a mí mismo como culpable, torpe e inepto; y a partir de ese momento la imagen que creo dentro de mi es que “soy culpable, torpe e inepto” y dentro de esa calificación me veo menos de quien soy en realidad, creando un patrón de conducta en mis responsabilidades como culpable, torpe e inepto.  Entonces es la manera en que me veré a mí mismo ante el dolor que ocurra en mi cuerpo sin investigar en realidad su procedencia, sino como reacción automática de mi me mente, como el “piloto automático” que uno enciende cuando aparece la palabra dolor. Tooooooc, dolor= culpable, torpe e inepto. Lol !!!

En el caso de que aparezca un accidente fortuito investigaré las circunstancias físicas que se produjeron que hizo inevitable esa situación. Examinaré el entorno y mi estado físico general,  para después observar qué pensamientos, imágenes, emociones, sentimientos, backchats,  estaban ocurriendo en mi mente para detectar si estaba existiendo como yo mismo aquí, o estaba dentro de la ira, el odio, la culpa, el rencor o cualquier tipo de energía mental que distorsionaba mi percepción de la realidad física que pudiese provocar el accidente. De esta manera veré si es que en realidad estaba “poseído” por la carga energética de mi mente o estaba aquí como uno en mi ser, mi mente y mi físico.


Patrón interpersonal del dolor como culpa, torpeza e ineptitud

Me doy cuenta que en muchas ocasiones he visto a las madres y padres castigar a sus hijos después de sufrir un percance que les ha causado dolor, una caída, un corte en la piel u otro accidente mayor. Lo que veo es que la percepción que reciben esos niños-as en esas situaciones es de verse a sí mismos como menos de lo que son, creando y condicionando imágenes en su mente donde se verán como personas dentro de la culpabilidad, torpeza e ineptitud, viéndose en la necesidad de crearse diferentes personajes para disfrazar esas deficiencias que han experimentado. De manera que en cada ocasión que un individuo está interpretando una situación de dolor por un accidente como una experiencia en su mente de culpa, torpeza o ineptitud está fomentado que ello exista dentro de los sistemas de conciencia, con lo cual crearemos individuos paranoicos.


Patrón universal del dolor como culpa, torpeza e ineptitud

La culpa, la torpeza e ineptitud dentro de la mente no es un patrón aparecido de manera fortuita sino es por la acumulación de pensamientos y emociones que cada uno hemos puesto al experimentarnos dentro de esa imagen de cada uno, y que posteriormente hemos transmitido ese patrón de padres a hijos, o de individuo a individuo, repitiendo los ciclos sin fin. Por ello quienes somos como humanos viene definido por quienes ocultamente nos hemos definido a nosotros mismos y que proyectamos a otros sin saber la causa real. De ahí la posibilidad de cada uno de parar, de detener su mente en y dentro de cada uno para no participar en los sistemas de conciencia como culpa, torpeza e ineptitud dentro del dolor.


Patrón personal del dolor como miedo al futuro

Otro dolor relacionado con la enfermedad que aparece ahora fue cuando a los 16 años me hicieron una biopsia en el hueso del fémur de la pierna derecha al aparecer un bulto. Recuerdo que estaba trabajando en una empresa de la construcción de mi padre y estudiando por las noches en una escuela industrial. Entonces estuve de baja laboral durante dos meses aproximadamente, aunque a los estudios me incorporé 3 o 4 semanas después. Para esta intervención quirúrgica me hicieron una larga cicatriz de 15 o 20 cm.

Me perdono a mí mismo el haberme permitido y aceptado existir dentro  del dolor desde la incertidumbre de lo que estaba sucediendo en mi cuerpo, donde experimenté la intervención como el oculta-miento del médico y de mis padres sobre lo que estaba ocurriendo en mi cuerpo. Así aparecieron pensamientos dentro de la incertidumbre sobre lo que me estaba sucediendo, experimentándome como algo que no debía conocer  y algo que se debe ocultar. No dándome cuenta que el dolor en aquella situación fue experimentado como miedo al futuro al desconocer las consecuencias, y al descubrir que era un tumor óseo y desconocía el proceso oncológico que debía pasar. Así que me preguntaba en cómo es que tenía que lidiar con ese diagnóstico. Y todo ante la incomprensión de lo que estaba ocurriendo en mi cuerpo, y de la reacción de mi entorno social como silencio/ocultamiento al encontrase ante un diagnostico que causaba un alto porcentaje de muertes en aquel entonces y que se trataba como tabú. 

En y cuando me vea a mí mismo ante un diagnostico donde desconozca las consecuencias para mi cuerpo a corto y a largo plazo experimentándome en y dentro del miedo al destino de mi salud, me detengo y respiro. Me doy cuenta de que puede existir miedo cuando hay ignorancia o cuando uno prevé las consecuencias de sus propias acciones por haber causado daño a algo o a alguien. Entiendo que en este contexto el miedo ocurre como reacción a no saber cómo afrontar una situación de peligro de la propia integridad física. Me doy cuenta de que la educación recibida sobre la salud física fue escasa en mi familia y escuela donde la enfermedad mortal era como un tabú social. Entonces para afrontar una situación similar uno tiene que recibir toda la información y ser transmitida según su edad y nivel cultural. Para que cuando tenga que decidir pueda hacerlo con todos los datos a su alcance, es una manera de no ser manipulado y convertir al adulto en un individuo responsable de su propia salud, en definitiva de su propio destino.  


Patrón interpersonal del dolor como miedo al futuro

Me doy cuenta que el dolor como miedo al futuro por no saber cómo finalizará es una herramienta que se ha utilizado para manipularse a sí mismo y manipular a otros. Manipularse a sí mismos a través de no querer recibir información de su estado de salud y dejar en manos de otros la responsabilidad de lo que les pueda pasar, y así tener la excusa de culpar a otros: “Usted es un mal médico, no me quita el dolor”. Y manipular a otros para desde el sentimiento de pena por su “desgracia” utilizar a los otros para sus propios deseos, y así jugando con el “pobre de mí” llevar a la otra persona a extremos que otras circunstancias no se atrevería a poner. Por lo que se utiliza el miedo al futuro como estrategia para sacar ventaja sobre una situación. En lugar de ello uno puede caminar dentro de su propio dolor utilizando los analgésicos y cuidados paliativos que sean necesarios según la intensidad del dolor, dándonos cuenta que el dolor asociado al miedo es uno de los grandes negocios del mundo de la salud y las terapias.


Patrón universal del dolor como miedo al futuro

Las empresas farmacéuticas conocedoras del patrón de miedo al futuro, y de otros tipos, que causa el dolor se han convertido en auténticos “mercaderes del dolor”. Podemos verlo aquí que el sistema de conciencia está asociado al dinero, en este caso el dolor, pero podemos investigarlo en todos los ámbitos, donde el sistema de conciencia equivale al sistema económico: la moda, la belleza, las vacaciones, la salud, el arte, el espectáculo, el sexo, etc. El dinero es como la sangre de la sociedad, sin ella no subsistiría tal y como la conocemos dentro del sistema económico capitalista, donde el interés es su única razón de existir. Entonces donde está el interés del miedo al futuro en el dolor es en consumir productos que lo eliminen temporalmente, sin en realidad investigar las causas originales que lo causaron, sino los síntomas que aparecen. Para ello es necesario investigar no solo en la biología cerebro y SN, sino en la constitución de nuestro sistema de consciencia y como este está interconectado a nuestro cuerpo físico influenciando y modificando su funcionamiento. Así la trilogía Mente-Cerebro SN-Dolor

Continuaré.




viernes, 21 de marzo de 2014

Día 433 El dolor en la enfermedad como creencia


Este post es continuación de: 



Dolor desde la creencia

Me perdono a mí mismo el haberme permitido y aceptado creer que el dolor en la enfermedad es un instrumento diseñado para corregir la maldad humana, como la responsable de todos los abusos, desastres y calamidades que ocurren en la existencia de la Tierra. Y por ende pensar que el dolor que personalmente he experimentado fue debido a la corrección de mi propia maldad. Sin ver, darme cuenta, ni entender que la corrección en mi comportamiento, como uno mismo y de la humanidad no ha sucedido por los daños sufridos en el pasado, como así podemos comprobar. Donde continuamente se repiten los mismos errores.  Sino que el cambio real se produce por la comprensión y aplicación para realizar “lo que es mejor para uno y para todos en igualdad”, desde la máxima de “no hacer a los demás lo que no querrías que te hicieran”.

Cuando me vea a mí mismo existir dentro de la creencia de que el dolor es un instrumento para corregir la maldad humana, me detengo y respiro. Me doy cuenta de que el dolor en la enfermedad no es un camino para modificar la comprensión de la propia existencia, aunque muchos famosos hayan utilizado su posición para vender libros sobre “Yo superé un cáncer”. Por lo que instrumentalizaron su posición para obtener diferentes tipos de beneficios y como sobrecompensación. Entonces el dolor en la enfermedad como reacción del organismo se puede caminar como uno mismo, donde uno puede ver cómo es que el cuerpo se percibe así mismo, y como uno puede acompañar su fisicalidad. Dándome cuenta que uno tiene que utilizar los diferentes sistemas terapéuticos para calmar el dolor. Y en ello no “añadir” pensamientos, sentimientos y emociones que conviertan la percepción del cuerpo, en una “experiencia mental” separada de lo físico, donde uno “pone encima del dolor” un significado que lo aleja de lo que en realidad está ocurriendo en sus vísceras, músculos o sistema nervioso.

En ello me perdono a mí mismo el haberme permitido y aceptado relacionar el dolor con una “creencia” de remisión de la propia maldad, como la manera de no tomar mi propia responsabilidad, sino en la posibilidad de que “si a partir de ahora me porto bien según la voluntad divina, cambiará mi destino”. Y de esta manera repetir los ciclos de “ahora me porto bien y después mal para arrepentirme y volver a portarme bien”, sin realizar ningún cambio en y dentro como yo mismo, sino como personajes con los cuales me re-visto de bien o de mal.

En y cuando me vea a mí mismo existir dentro de mi mente como la creencia de que el dolor es una forma de expiar/redimir mi culpa sobre mi propia maldad, autodestrucción o abuso hacia otros, me detengo y respiro. Me doy cuenta que en los sistemas de conciencia hemos vinculado el sacrificio/dolor como un castigo divino que uno recibe como penitencia. Así la aceptación del dolor es la muestra de nuestra sumisión y devoción a una voluntad divina. De hecho el sacrificio de la cruz ha sido el mayor exponente del “Hágase tu voluntad”, como la sumisión de nuestro cuerpo físico al dios de la propia conciencia. Donde el cuerpo físico clavado por nuestros pensamientos, sentimientos y emociones, permanece inmóvil y entregado en la relación vertical del madero como el aquí, y nuestra relación horizontal como pasado, presente y futuro. (Ver la serie la Crucifixión de Jesús). Entonces puedo permanecer aquí como el propio dolor sin necesidad de ver en ello un bien o un mal en mi conciencia, sino como las consecuencias que puedo examinar dentro de la interrelación de la mente y el cuerpo.

Me perdono a mí mismo el haberme permitido y aceptado creer que el dolor producido por una enfermedad es debido a mi propio destino, como la fuerza desconocida que viene a darme una lección para mi vida. Cuando lo que veo en y dentro de mí es que el dolor en la enfermedad son las consecuencias de múltiples factores: genéticos, psicológicos, alimentarios, ambientales, que uno experimenta en lo físico y en la propia mente como el miedo a que desaparezca todo lo que uno cree ser. Y en donde el real dolor escondido es a la muerte de la propia idea/creencia de uno mismo, como caricatura de sí mismo, y que uno experimenta como duelo en su cuerpo.

En y cuando me vea a mí mismo creer que el dolor en la enfermedad es parte de mi propio destino, me detengo y respiro. Me doy cuenta que todo ser vivo que tiene un sistema nervioso está expuesto al dolor, pues es el mecanismo con el que estamos diseñados para avisar y mostrar que existe una disfunción o patología. Entonces la lección que puedo aprender es la de la prevención, la de existir en y como mi propio cuerpo físico, ayudándome con el respiro, para traerme aquí y ver lo que es mejor para el buen funcionamiento en cuanto a higiene, alimentación, ejercicio, sexualidad, y diferentes pautas conductuales.

Me perdono a mí mismo el haberme permitido y aceptado creer que el dolor es producido por mi karma, como las consecuencias de mis vidas pasadas, sin ver darme cuenta ni entender que todo fuer pre-programado dentro de la construcción del alma, para repetir los ciclos una y otra vez, ocultándonos nuestras realizaciones. Y de este modo vivir en la creencia de que todo lo que nos sucede es por culpa de nuestras acciones en el pasado, y en ello investigar inútilmente vidas pasadas. Para de esta manera desplazar la atención/conciencia en y como lo pasado en otra vida, y dejar de verme aquí, como la realidad en lo físico que dispone de un cuerpo para investigar,  manifestarse y expresar lo que es mejor para uno y para todos en igualdad.

En y cuando me vea a mí mismo existir en y como la creencia de que el dolor en la enfermedad es producido por el karma, me detengo y respiro. Me doy cuenta de que todo lo que fui en el pasado se manifiesta en el presente como consecuencia, por lo que uno puede investigar en la manera que construyó su propia conciencia, caminando en el presente los pasos que dio en su mente, deconstruyendo las personalidades que como sistemas energéticos deterioran nuestro cuerpo físico llegando a producir patologías.

Me perdono a mí mismo el haberme permitido y aceptado creer que el dolor experimentado era como un medio de purificación de mi propia naturaleza humana, como la manera de convertirme en un ser espiritual/especial/elegido labrado en la “virtud” del dolor. No dándome cuenta que era una creencia en mi mente como excusa de no tomar responsabilidad y la iniciativa de realizar un cambio por mí mismo, y no por el miedo a sufrir mayores “castigos”.

En y cuando me vea a mí mismo existir dentro de la creencia de que el dolor es un medio para purificarme y convertirme en un ser más espiritual, me detengo y respiro. Me doy cuenta que la creación de la espiritualidad como un sistema de conciencia que sirve para ir “escalando hacia el cielo”, no es más que una analogía de cómo funciona el sistema económico, donde uno escala posiciones para llegar a la élite. Así la espiritualidad es la escalera preparada para la élite para aquellos que buscan posicionarse en una estatus superior y denominarse “servidores”, donde la energía como el dinero, se ha convertido en su objetivo, convirtiéndose en guardianes del sistema de la Luz Blanca.

Me perdono a mí mismo el haberme permitido y aceptado vincular el dolor al miedo. Y en ello me perdono a mí mismo el haberme permitido ya aceptado temer a mi propio miedo.

Me perdono a mí mismo el haberme permitido y aceptado vincular el dolor a la voluntad divina.

Me perdono a mí mismo el haberme permitido y aceptado vincular el dolor al cambio de la maldad de mi naturaleza.

Me perdono a mí mismo el haberme permitido y aceptado vincular el dolor a la conversión de la maldad por la bondad.

Me perdono a mí mismo el haberme permitido y aceptado vincular el dolor a un ser superior/divinidad/dios.

Me perdono a mí mismo el haberme permitido y aceptado vincular el dolor a mí destino.

Me perdono a mí mismo el haberme permitido y aceptado vincular el dolor a mi karma.



En el próximo post continuaré explorando el dolor a través de acontecimientos personales.


Gracias






miércoles, 19 de marzo de 2014

Día 432 Punto de partida del dolor y sufrimiento


Después de ver dentro de mi mente como estaba experimentando el dolor en mi antebrazo, aquí quiero entrar de nuevo para investigar en aquellas experiencias que fui asociando a la palabra dolor. Pues me doy cuenta que al vincular la palabra a una serie de pensamientos, sentimientos y emociones he hecho de esa palabra una experiencia de la mente y no como una percepción de mi cuerpo físico. Es decir cuando me encuentro con el dolor lo miro en y dentro de la acumulación de energía que han definido una experiencia, y no como la percepción del estado de mi cuerpo en y como lo físico.

Antes de mirar hacia dentro he mirado hacia fuera buscando lo que el dolor significa en el mundo de la ciencia médica para encontrar un punto de partida y ver cómo ha ido evolucionando a lo largo de la historia dentro de nuestra conciencia. Cómo la evolución de la conciencia a través de las experiencias de dolor. Es la manera de describir y descubrir lo que el dolor significa para todos como humanidad y los factores a los que va asociado en cada individuo.  

Para tener un poco de perspectiva veamos el dolor a lo largo de la historia. Para el hombre primitivo el dolor asociado a una enfermedad era entendido como consecuencia de la influencia superior/divina y por tanto su tratamiento corría a cargo de un chamán/curandero. El concepto de dolor estaba asociado a una creencia y a una culpa, y en otros casos a una prueba de índole iniciática. Más tarde se reconocía el dolor como una sensación emocional, y se entendió el dolor como un estado disfuncional producido por factores que el médico podía tratar con más o menos éxito. Platón decía que el dolor no puede producirse solamente por una estimulación externa, sino también por una experiencia emocional del alma. Por último Galeno estudió la influencia del cerebro en el dolor, concluyendo que existen tres tipos de fibras nerviosas: las sensitivas, las motoras y las nocociceptivas.

En la actualidad la International Association for the Study of Pain (IASP)-Asociación Internacional para el estudio del Dolor- define el dolor como "una experiencia sensorial y emocional desagradable con daño tisular actual o potencial o descrito en términos de dicho daño".  Según Melzack y Cassey el dolor es una experiencia perceptiva tridimensional con una vertiente sensorial (discriminativa), una vertiente afectiva (motivacional) y una vertiente cognitiva (evaluativa).

Así el dolor es una experiencia individual, depende de la interpretación. Asociado a la cultura, familia, educación, creencia e ideología. Cada individuo aprende a aplicar la palabra a través de las experiencias tempranas de la vida. Evoca una emoción y esta es desagradable.  Habitualmente existe un estímulo nocivo que produce daño tisular o eventualmente lo produciría de mantenerse. Por otra parte, muchas personas refieren dolor en ausencia de daño tisular o causa fisiopatológica conocida; sin embargo, esta experiencia debe ser aceptada como dolor, puesto que no hay manera de distinguirla de aquella debida a un daño tisular efectivo. Otra manera de expresar el concepto de la naturaleza subjetiva del sufrimiento, es "dolor es lo que el paciente dice que es".

Existen diferentes tipos de dolor
Por su origen: Nocioceptivo, Neuropático y Psicógeno
Por su duración: Crónico, Agudo
Por su intensidad: Leve, Moderado y Severo




Desde el punto de vista fisiológico su función es señalar que una zona del organismo está expuesta a una situación que puede provocar una lesión. Por ejemplo ante la presencia del fuego. Esta señal de alarma desencadena una serie de mecanismos cuyo objetivo es evitar o limitar los daños y hacer frente al estrés. Para ello, el organismo dispone de diferentes elementos: detectores de señales nocivas, mecanismos de reflejos, mecanismos de alerta general (respuestas cardiorespiratorias, y hormonales), mecanismos de localización, mecanismos comportamentales para hacer frente a la agresión, y mecanismos analgésicos.


Una reflexión/perspectiva sobre lo recopilado es que el dolor es una experiencia personal subjetiva en la que uno se experimenta así mismo dentro de la sensación molesta y/o desagradable que uno interpretará en función de las experiencias de la infancia temprana. En la que interviene el tipo de personalidad: estados de ánimo, expectativas, control de los impulsos, grado de ansiedad, miedos, y capacidad de frustración. De ello no solo depende el origen sino la frecuencia, la intensidad y el dolor que uno vé dentro de sí. (Esta experiencia subjetiva y personal es la que iré viendo en sucesivos posts)

Una redefinición de la palabra dolor

Dolor suena como duelo

dolor s. m.
  Sensación molesta y desagradable que se siente en una parte del cuerpo a causa de una herida o una enfermedad: dolor de cabeza.
  Sentimiento intenso de pena, tristeza o lástima producido por una contrariedad: el dolor de tener que separarse.
Diccionario Manual de la Lengua Española Vox. © 2007 Larousse Editorial, S.L.

duelo1 s. m. Lucha o enfrentamiento entre dos personas o entre dos animales: el duelo entre los ajedrecistas quedó en tablas.
duelos. m.
  Conjunto de demostraciones de pena y dolor que se sienten por la muerte de una persona: no fui al duelo, porque me enteré de su muerte varios días después.
  Conjunto de personas que asisten a uno o a varios de los actos funerales que se hacen por la muerte de una persona: en el entierro del artista el duelo fue muy numeroso.
Diccionario Manual de la Lengua Española Vox. © 2007 Larousse Editorial, S.L.


Redefinición de dolor: cuando uno se duele así mismo en el uso de su propia mente.


Por último, no podemos hablar de dolor sin echar una mirada al sufrimiento.

sufrimiento s. m.
  Dolor o padecimiento físico o psíquico que experimenta una persona.
  Paciencia con que se sufre o se soporta una desgracia: llevó con mucho sufrimiento los últimos años de la vida de su padre.
Diccionario Manual de la Lengua Española Vox. © 2007 Larousse Editorial, S.L.

Podemos distinguir entre dolor y sufrimiento. El sufrimiento es una especie de “valor añadido”, si así lo quieres ver, como experiencia negativa, que uno pone dentro de una situación/evento/acontecimiento, que uno mismo se crea produciendo malestar y desasosiego. Conlleva una percepción de incapacidad para reaccionar y de negación de la responsabilidad de uno mismo. Está vinculado a creencias y/o ideas sobre uno mismo en relación a la propia existencia y el mundo que uno ha construido en su mente. ¿Por qué me tocó a mí? Normalmente está vinculado a una perdida, de salud, de fuerzas, de autonomía, de dinero, de trabajo, de muerte familiar, amistad, de relaciones con animales, etc.

No se trata de saber por qué hay sufrimiento, ni cuál es la causa del sufrimiento, sino qué es lo que realmente ocurre. No sé si veis la diferencia. Simplemente capto el sufrimiento no como cosa distinta de mí, no como un observador que observa el sufrimiento, sino que éste forma parte de “mí mismo”, es decir, la totalidad de mí mismo sufre. Entonces puedo seguir su movimiento, ver adónde conduce. Si hago esto, es seguro que el dolor me revela su sentido, ¿no es así? Entonces veo que he puesto énfasis en “mí mismo”, no en la persona a quien amo. Esa persona servía para ocultarme de mi propia miseria, mi vacío, mi soledad, mi infortunio (Krishnamurti)


En el próximo post empezaré a aplicarme en la deconstrucción de todas aquellas ideas y creencias que he asociado a estas palabras, dolor y sufrimiento, que han creado múltiples personalidades a lo largo de mi existencia para mantener mi propio interés como ego de la mente. Y como uno e igual a todo ser humano mantener los sistemas de conciencia que favorecen el abuso hacia lo físico, como la naturaleza en la que vivimos y existimos.


Gracias



martes, 18 de marzo de 2014

Día 431 El dolor inoportuno e inesperado

Este post es continuación del Día 430 La queja hacia micuerpo físico


Aplicación correctiva

Cuando me vea a mí mismo existir dentro del Personaje de la Queja hacia mi cuerpo físico por manifestar un dolor que considero inoportuno e inesperado, me detengo y respiro. Me doy cuenta que la queja es una reacción emocional negativa por no conocer uno mismo el origen de un hecho/evento/situación, que motivó la aparición de un dolor, como aquí estoy viendo. Entonces en lugar de investigar sobre mis propias experiencias y descubrir la causa, me dirijo a mi antebrazo, como si fuera algo separado de mí, y le pregunto ingenuamente “¿por qué apareces ahora?”, “¿quién te mandó estar aquí ahora?". En ello me manifiesto como si uno mismo estuviera escindido del propio cuerpo físico. Para revertir esa situación tomaré responsabilidad de ese dolor y observaré las posibles causas que lo han producido: movimiento repetitivo, golpe, mala higiene postural, falta de estiramiento, sedentarismo, estado patológico. Así al detectarlo podré poner remedio modificando lo que generó la molestia de mi antebrazo y buscando un remedio adecuado.

Cuando me vea a mí mismo quejándome sobre lo inoportuno e inesperado de un dolor para seguir abusando de mi cuerpo físico, y decirme a mí mismo “está bien, me doy cuenta que estás ahí, pero seguiré igual que hasta ahora, pues debo acabar tal obligación/trabajo”, me detengo y respiro. Me doy cuenta en donde he puesto mi prioridad, es decir, en aquellos objetivos o deberes que tenía establecidos, sin poner atención a como mi cuerpo físico podía realizar la tarea de la manera más cómoda y satisfactoria. Entonces mi cuerpo, “no contaba” para su cumplimiento, sino que tenía que adaptarse a las circunstancias que le imponía. Para revertir esta situación cuando vaya a realizar una tarea, veré como mi cuerpo físico puede realizarlo sin molestias, buscando la ergonomía adecuada, buscando las mejores condiciones de trabajo a mi alcance. Y así desarrollar el apoyo a mi cuerpo físico, la consciencia de cómo mi cuerpo se acomoda en cualquier lugar para no crear más fricción a mi estructura musculoesquelética.

Cuando me vea a mí mismo existir dentro de la memoria al rememorar el dolor como experiencia inesperada e inoportuna, me detengo y respiro. Me doy cuenta que la palabra dolor y la percepción de dolor en mi cuerpo físico está cargada de todas las experiencias que he ido acumulando a lo largo de mi existencia, a través de un tumor y una miocardiopatía. Así el dolor ha dejado de convertirse en la sensación molesta y desagradable producida por una lesión o estado patológico de una parte de mi cuerpo. Como lo que aparece en un momento determinado por una causa concreta y especifica que uno puede determinar. Y se ha convertido en una experiencia de mi mente donde el dolor va asociado a: vómitos, a percepción del miembro fantasma producido por la amputación, a agujas y sueros, a días hospitalizados, a personal sanitario, a silla de ruedas, a juventud, a punciones lumbares, a quimioterapia, a radioterapia, etc. Y todo como la información almacenada que permanece inconsciente pero que se actualiza de manera automática al aparecer una muestra de dolor. Por lo que puedo caminar una y cada una de las experiencias asociadas para liberarme de todo condicionamiento y estar aquí como uno e igual a lo que mi cuerpo manifiesta, y no como el condicionamiento de mi mente. Lo cual caminaré en mi siguiente post.

Gracias.