domingo, 23 de agosto de 2015

Día 524 Alternativa a la esperanza



En el post anterior, Día 523, estuve viendo una perspectiva de cómo la esperanza es un pensamiento que sirve como excusa para que todo siga como siempre, para que nada cambie en la vida de uno ni en el colectivo, si quieres verlo así. Al contrario, lo que hace es posponer indefinidamente nuestra responsabilidad sobre lo que directa e indirectamente estamos permitiendo y participando. Ya que la confianza en que algo ocurra requiere de nuestro empeño, de nuestro empoderamiento, y no de que las cosas pasen con el tiempo o por que otros la hagan. A continuación veré mis errores cometidos a través del perdón propio, la aplicación correctiva de los mismos, y mis compromisos, para hacer de la esperanza, no un ideal sino el movimiento y la confianza en uno mismo hacia su realización.


Perdón de uno mismo y aplicaciones correctivas

Me perdono a mí mismo el haberme permitido y aceptado esperar que las cosas cambien tanto dentro de mí como fuera en el mundo según los patrones de felicidad, de tiempo, y de forma que yo había creido, confiando en que otros promuevan ese cambio, sin darme cuenta que no se trata de idealizar y confiar en que otros se muevan, sino de comprometerse uno mismo al cambio que uno quiere ver en la vida, y ser el ejemplo que uno quiere encontrar en los demás.

Cuando y como me vea mí mismo esperar que las cosas cambien según mi modelo de felicidad, o de tiempo previsto, o de la forma en que debe ser llevado a cabo, y que otros realicen ese cambio para después “subirme al carro”, me detengo y respiro. Me doy cuenta que el cambio que nos proponen tanto las políticas, las escuelas de sabiduría, como los gurús, los psicólogos o los entrenadores personales (coachings) son cambios que han podido mejorar efectivamente algunos aspectos de nuestra existencia, pero que en pocas ocasiones es duradero y permanente, ya que resulta insuficiente para levantarnos como ejemplo de vida transparente y honesto. Me doy cuenta de que un cambio de paradigma, de modelo de vida, es un cambio que requiere un proceso extenso. El proceso de entender cómo es que uno se ha convertido en el producto de las propias decisiones, de lo que ha permitido y aceptado a lo largo de su vida, y de los patrones mentales heredados y adquiridos que se han producido en un contexto social de egoísmo, de competencia, y de luchas por conseguir metas sociales que han podido perjudicar a otros. Por tanto el cambio no se trata de otros, sino que requiere de la comprensión de la propia individualidad, de la comprensión de los sistemas sociales que han promovido esa lucha y competencia entre iguales, como la política, la economía, los sistemas alimentarios, los sistemas energéticos, los sistemas educativos, los sistemas sanitarios y los sistemas de bienestar social. Por ello en lugar de poner la confianza en la esperanza de que las “cosas cambien” o las empiecen otros, me levantaré por mí mismo, y no me demorare, no esperare a que las cosas ocurran, ni pondré la esperanza por delante de la actividad, sino que me seguiré moviendo hacia una comprensión de quien soy y del mundo en el que participo. Así tomaré mi propia responsabilidad como la vida una, y caminaré en la dirección de lo que es mejor para uno y para todos en igualdad.

Me perdono a mí mismo el haberme permitido y aceptado tomar como excusa los abusos que se producen tanto a nivel individual como colectivo en nuestro mundo para pensar que el cambio en la manera de ser y comportarse el ser humano no tiene remedio. Fijándome en nuestra historia, donde han pasado numerosos ejemplos de personas ilustres en conocimiento, sabiduría y ciencia, que basándose en ideologías, teorías o espiritualidades, no ha sido suficiente para realizar un cambio permanente y duradero, sino que al contrario los abusos en nuestros días son mayores en número y en sofisticación. Donde no se observa una tendencia a mejorar la calidad de vida en la mayoría, sino de unos pocos privilegiados. Así como unas naciones sobre otras por su mayor potencial económico o militar. Y dentro de esas naciones unos pocos ostentan el poder de decidir, el 1%, quienes condiciona la existencia del 99% restante.  

Cuando y como me vea a mí mismo que el cambio en la manera de ser y relacionarse el ser humano no es posible al mirar el fracaso de nuestro pasado y los abusos que se están produciendo en el presente, me detengo y respiro. Me doy cuenta que fijándome solo en estos datos, es para realmente bajarse de este mundo y marcharse al más allá, lol. La paradoja seria encontrar en que tampoco en el más allá uno no puedo huir de lo que vivió, por lo tanto podría ser consciente de lo que hizo y dejo de hacer. Y que quizá no hay diferencia entre un aquí  y un allá, sino que es uno siempre en todo lugar. Por lo tanto uno no podría huir de sí mismo ni de la responsabilidad de la propia existencia, ni de lo que se hizo así mismo ni a los demás. De manera que uno de los principios de vida consistiría en el de responsabilidad de lo que uno es, de lo que ha permitido y aceptado participar en su mente y cuerpo. Quizá por nuestro diseño como humanos al no recordar quienes fuimos y nuestra participación en el mundo que hemos creado no vemos nuestra responsabilidad en todo lo que existe en nuestro mundo. Ya que nuestra mirada cuando tenemos un conflicto en ocasiones se dirige en nuestros antecesores pensando que ellos fueron el origen de nuestra desgracia, pero no vemos que quizá uno de ellos fuimos nosotros mismos. Y en todo caso hemos tenido  y tenemos ahora ocasión de educarnos en honestidad propia para corregirnos. Quizá me he ido un poco lejos, lol, pero para traerme de nuevo aquí y ser efectivo, veré que mi vida, lo que permito y acepto dentro de mi es responsabilidad mía, así como mis pensamientos y conductas, o mis reacciones emocionales. Por lo tanto si no lo cambio yo nadie hará el trabajo por mí, y si no cambio el tipo de relaciones, nadie lo hará por mí, y si no entiendo que lo que hago a la vida, me lo estoy haciendo a mismo, ya puedo tener esperanza, que con ella me quedaré para que todo siga como hasta ahora.


Compromisos

Me comprometo a seguir moviéndome en el entendimiento de mí mismo y del mundo en el que vivo trabajando para promover relaciones equitativas y que sean lo que es mejor para uno y para todos en igualdad.

Me comprometo para dirigirme no solo según el movimiento de mi mente, pensamientos o ideales, o esperando que otros inicien los cambios que quiero para mí, sino que me convertiré en ese cambio, levantándome, poniéndome de pie, integrándome en lo físico y la mente,  moviéndome físicamente hacia situaciones que promuevan los derechos humanos y la vida sostenible en condiciones de igualdad.

Me comprometo a seguir investigando y corrigiendo toda aquella programación que me he creado para defender una personalidad egoísta, autoritaria y violenta, que como patrones mentales han dominado mi mente, y así detener dentro de mí y en mí entorno toda dinámica de autoritarismo y agresividad. Ya que sabiendo cómo me hice, podré conocer como cambiarme.

Me comprometo a no crearme ideales de vida, sino que los iré construyendo día a día, sin esperar un modelo determinado, sino dándome cuenta que lo que somos depende de la decisión que tomamos momento a momento, por tanto asumiendo mi responsabilidad.









jueves, 20 de agosto de 2015

Día 523 Matar toda esperanza


Después de observar diferentes acontecimientos que están sucediendo en nuestros días, como el trato de los gobiernos de París y Londres a los refugiados e inmigrantes, o el de la frontera de México con EEUU, o el de España y Marruecos. Después de ver como las elites utilizan la economía para humillar a los pueblos, como en Grecia. Después de ver que los políticos corruptos actúan con total impunidad en España y otros países, y que las políticas están orientadas a ocultar su gestión corrupta mediante banderas y nacionalismos. Por no hablar de la hambruna, y los muertos que siguen sumando en la guerras contra el Estado Islámico. Pensaba si es posible una solución a los conflictos humanos, y si algún día cambiaran nuestras relaciones personales y la de los pueblos. Y sentí que llevamos milenios sin conseguirlo, ¿por qué ahora debía ser diferente?


Con esta percepción de la realidad es difícil ser optimista o encontrar un rayo de esperanza que nos haga ver un mundo mejor. Entonces me miré y vi que todavía existen dentro de mí pensamientos y conductas que provocan malestar y enfrentamiento en los demás, aunque menos, lol. Y que después de tantos años de procurar un cambio dentro de mí todavía no se ha producido tal y como esperaba. Así encontré dentro de mí lo que estaba viendo fuera. Vi el mundo como un espejo, como un reflejo de mi mundo interno. Y sin embargo culpaba a los demás de lo que estaba ocurriendo, sin darme cuenta que estaba proyectando mi propio caos, mi ceguera. Y además lo que las noticias estaban relatando no era más de lo que yo había participado en mi pequeño mundo por años, y que ahora podía ver las consecuencias aumentadas por la participación de todos, creando este mundo que nos hemos permitido, a imagen y semejanza de cada uno, quienes somos.


Llegué a pensar que el estado de mi mente y la manera en que veía las cosas estaba relacionado con mi estado de salud, mi falta de vitalidad, la incertidumbre de mi pronóstico, y que estaba un tanto depresivo. Pero lo que estoy viviendo en estos últimos meses es que al tener que reducir mi actividad aproximadamente a un 30% a un 40%, este parón, este enlentecimiento me ha llevado a “ver pasar los acontecimientos y mis pensamientos” con mayor precisión y distanciamiento emocional, como aquel que mira sin participar. Entonces llegué a la conclusión de que haga lo que haga es irrelevante pues el deterioro de nuestras relaciones es tan abrumador y lleno de tantas mentiras e intereses ocultos que habíamos llegado a un punto sin retorno, a la autodestrucción de nuestro planeta, las especies, y por último de nosotros mismos. Sin darme cuenta en ese momento que el tipo de vida que nos hemos creado por milenios no lo cambiaremos solo en una generación, o que los pensamientos y conductas que he practicado durante años, no lo cambiaré en un instante, sino que requiere ver, darme cuenta y entender como me hice a mí mismo y corregirlo efectivamente, y eso requiere de constancia y paciencia.


Así entré en la dinámica de que de nada sirve el esfuerzo que uno haga por cambiar las cosas, por hacer de la vida de uno un punto de entendimiento, dialogo y ejemplo de igualdad. Por lo tanto ¿para que perder el tiempo en investigar como uno mismo ha creado diferentes personalidades, patrones y llevado a cabo conductas que han sido el resultado de la propia autoprogramación? ¿Para qué regirse por principios que fomenten relaciones equitativas, y adoptar conductas que favorezcan a uno y a otros por igual?, si al final toda va a seguir como siempre. Sin duda estaba perdiendo toda esperanza de que algo cambiara en mí y en nuestro mundo.


Entonces vi que mi punto de partida, lo que me guiaba era la esperanza, la esperanza de que podemos cambiar como humanidad, y que las cosas pueden ir a mejor. Sin darme cuenta de que cuando uno tiene esperanza está guiado por un deseo, y que ese deseo es quien conduce todas las actividades y pensamientos. Y el deseo, entiendo, en última instancia proviene del interés personal por conseguir mayor reconocimiento, y una experiencia positiva que compense las propias carencias. Por tanto la esperanza es la forma que uno tiene de conseguir su interés personal, de manera que cuando lo ve truncado se siente triste o abatido. Entonces “matar toda esperanza”. Quiero decir, no utilizarla como un objetivo consciente o inconsciente para obtener reconocimiento y como experiencia energética.


Entiendo que mi error fue en “tener esperanza”, en conseguir un deseo, en mantener una ilusión, y no me queda más que detener ese pensamiento y cambiarlo por una dirección de vida orientada al “sentido común” basados en unos principios que sean lo mejor para toda la vida y siempre. Me parece que la solución no se trata solo de buscar resultados afuera, sino de seguir investigando como he creado mi realidad, cual mi participación en este mundo y entender como el sistema del mundo: política, economía, educación o sanidad, son como los órganos humanos/organismos sociales/diseños que hemos creado a imagen y semejanza de nuestra propia mente. Y de esta manera poder cambiarlos, pues si no conocemos como nos hicimos, como hicimos lo que hemos creado no se podrá cambiar, al contrario se perpetuaran o autodestruirán, como así estamos haciendo hasta ahora.


Queda mantenerse firme y estable en los principios de vida de Igualdad y Unicidad, de los que es mejor para uno y para todos en igualdad, ya que nadie hará por nosotros el trabajo de revertir la situación personal y social. No vendrá Jesús en una nube, ni los extraterrestres en naves, ni milagros que curen las heridas. Nosotros lo hicimos, es nuestra responsabilidad, y está en nuestras manos. Hagámoslo!


Continuaré


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